lunes, 29 de diciembre de 2014

Link de las clases de Octubre a Diciembre

Clase que se impartió el 08 de Noviembre del 2014
 
Meditación del Renacimiento del 08 Noviembre 14
 
Clase que se impartió el 22 de Noviembre del 2014
 
Meditación del 22 de Noviembre de 2014, Nuestro Ser Interno
 
Clase que se impartió el 06 de Diciembre del 2014
 
Meditación del 06 de Diciembre de 2014
 
Clase y meditacion que se impartió el 20 de Diciembre del 2014

sábado, 20 de diciembre de 2014

Cristo con todos, meditación

Cristo con Todos
Meditante, cierra tus ojos, relaja tu cuerpo y aquieta tu mente, toma una respiración lenta y profunda y exhala de tu cuerpo toda carga de inquietud, ansiedad e intranquilidad y prepárate para el ejercicio  de meditación. Toma una segunda respiración, centra tu atención en tu cuerpo, permite que se relaje y a su vez aquieta tu mente, concentra tu atención en tú respiración, recorre mentalmente cada parte de tu cuerpo y relaja aquella zona donde todavía sostienes tensión, toma una tercera respiración, lenta y profunda y termina de alcanzar ese estado de quietud y paz interior, tu mente serena y tu cuerpo totalmente relajado.
            Meditante observa dentro de ti una luz, luz que brilla y resplandece en tu interior, es una luz que ilumina todo tu cuerpo, cada rincón, cada espacio de tu organismo se encuentra iluminado por tu luz interior. Esta luz representa tu Esencia, misma que da vida y consciencia a tu cuerpo físico.
            Meditante reconoce en está luz a tú Esencia de Ser; identifícate con ella y con el solo hecho de observarla le das más intensidad a su brillo; lleva esta luz a cada célula de tu cuerpo, a cada órgano, a cada glándula, a cada hueso y musculo de tu organismo. Llénate de la luz que da la capacidad de existir, de ser y estar, meditante date cuenta que en tu más íntima naturaleza eres luz, desde esa luz, puedes ver ahora una nueva realidad, una realidad impregnada con la  consciencia de la Esencia Divina que hay en ti, ahora tu mente la conoce y podrás plasmar esta realidad en tu vida, en cada momento, en cada situación, en cada experiencia. Mi nueva conciencia de vida ahora es: desde el conocimiento de la esencia Divina.
Coloridos acordes y armonía de colores palpitan en el interior del cuerpo de donde re-nacerá el Cristo interno que subyace en tu Esencia de Ser. La perfección de la divinidad se proyecta sobre ti, en forma de un haz de luz arcoíris, que ilumina todos los rincones de tu cuerpo y corrige todo desorden en los físico, emocional, mental o espiritual, que ha quedado como huella o memoria de tu pasado humano.
La ansiedad, la angustia, el miedo y la infelicidad, apresan a la Esencia en tu cuerpo de humano, con una limitada consciencia que ensombrece y oculta para ti, el reino de Dios que el Cristo interno representa.
Ya es la hora del despertar, el tiempo se ha cumplido, la nueva luz debe iluminar a la Esencia que decidió dormir durante su transición por el plano humano, fue la única forma de estar aquí, dentro de las situaciones humanas, muy distintas al reino de Dios de donde ella procede y permanecer inmaculada.
Recuerda que tú en Esencia eres luz, luz que engendro el hálito de Dios, quien te hizo nacer como Esencia divina. Esencia que aprendió la naturaleza de ser, saber y sentir. Esencia que quiere aprender a Amar. Esencia que reconoce su imperfección y decide volver a crear en ella la luz de la consciencia que le permita re-encontrar su condición excelsa de supra humano.
Sabes que debes buscar en lo más íntimo de tu Ser Interno una joya, misma que simboliza la presencia del gran Avatar, quien guio tus pasos por el plano humano, joya que refractara el haz de luz arcoíris que tu SER envía para purificar su materia y prepararla al renacimiento de Cristo en él o en ella.
Tu eres un individuo que has encontrado la felicidad y la paz en todas tus acciones, eres coherente con la Esencia Divina que ya eres, tratas de permanecer consciente de ti mismo, con la intensión de solo ser luz en un plano de oscuridad. Sabes de la necesidad de integrar a tu labor diaria la sensibilidad de Alma, la sabiduría del Espíritu y el poder de realizar de tu Ego Sum. Reconoces en ti la trilogía divina y das el primer paso de renacer en Cristo tu nueva espiritualidad.
Deja que la luz ilumine todo tu cuerpo: cada órgano, glándula, tejido, musculo y hueso corporal. Todo resplandece en la perfección que le transmite la irradiación Divina, irradiación Divina que ahora destella en ellos.
La salud será la constante en ti, la seguridad y la certidumbre ennoblecen tu corazón que brillara con luz propia en cada espacio de servicio que te ubique tu SER. La sensibilidad del Alma te dará entrada en los pensamientos y sentimientos de quien ayudes, la sabiduría del Espíritu te entregara las herramientas para la sanación y el poder de Ego Sum te otorgara la capacidad de crear la luz en tu corazón.
Solo en el silencio de tus pensamientos de humano podrás escucharas la voz de tu creador, quien te invita a observar la luz que hay en tu interior y hagas manifiesto la presencia de Cristo en ti, manifestación que colma tu Esencia de Ser con la verdad, verdad que anuncia l existencia de una sola realidad, la que vive tu SER CREADOR.
Meditante no dudes, solo déjate llevar por la certidumbre que señala el camino de la realización interior al aceptar la presencia de Cristo en ti. Dale tu corazón para que lo colme de amor, dale tu mente para que le llene de sabiduría, dale tu esencia para que la impregne de su presencia. Cristo en ti y tú en él. Es la culminación de tu fase de humano y el umbral de tu reconexión con tu SER.

Meditante ayuda a cuantos puedas a reencontrase con Cristo, déjales saber tu experiencia, llénalos de seguridad y confianza para reiniciar el camino de la verdad, se tú el guía y señálales el camino de la reunificación que será la Luz que nos ilumine y manifieste la presencia de Cristo en Todos.

jueves, 20 de noviembre de 2014

El Despertar al Ser Interno, meditación

EL DESPERTAR AL SER INTERNO
        
         Meditante, cierra tus ojos, relaja tu cuerpo y aquieta tu mente, toma una respiración lenta y profunda y exhala de tu cuerpo toda carga de inquietud, ansiedad e intranquilidad y prepárate para el ejercicio  de meditación. Toma una segunda respiración, centra tu atención en tu cuerpo, permite que se relaje y a su vez serena la mente, concentra la atención en tú respiración, recorre mentalmente cada parte de tu cuerpo y relaja aquella zona donde todavía sostienes tensión, toma una tercera respiración, lenta y profunda y termina de alcanzar ese estado de quietud y paz interior, tu mente serena y tu cuerpo totalmente relajado.
         Meditante observa dentro de ti una luz, luz que brilla y resplandece en tu interior, es una luz que ilumina todo tu cuerpo, cada rincón, cada espacio de tu organismo se encuentra iluminado por tu luz interior. Esta luz representa tu Esencia, misma que da vida y consciencia a tu cuerpo físico; es la luz que te acompaña desde que naciste y representa la divinidad, en ti; sin la energía  de Dios, tú en tu cuerpo no existiría, estés es el halito de Dios que te da la vida y la existencia en este plano terrenal,es la luz, que te da  vida y esencia de Ser.
         Meditante reconoce en está luz a tú naturaleza divina; identifícate con ella y solo con el hecho de observarla le das más intensidad a su brillo; lleva esta luz a cada célula de tu cuerpo, a cada órgano, a cada glándula, a cada hueso y musculo de tu organismo. Llénate de la luz que da la capacidad de existir, de ser y estar, meditante date cuenta que en tu mas intima naturaleza eres luz, desde esa luz, puedes ver ahora una nueva realidad, una realidad impregnada con la esencia divina que hay en ti, ahora tu mente la conoce y podrás plasmar esta realidad en tu vida, en cada momento, en cada situación, en cada experiencia. Mi nueva conciencia de vida ahora es: desde el conocimiento de la esencia Divina.
        
Que así sea gritan los coros de Ángeles
Así será aseguran los Seres


         Meditante reconocer el cambio es parte fundamental de la transformación, suelta al humano que habita en ti y da paso a la energía dividinal que dará vida al nuevo ser, ser que se expresara desde la consciencia del Alma, y dará expresión a tu nueva personalidad que es imagen y semejanza a tu Ser creador. Expresando una conducta que es reflejo de la esencia divina que reconoces en ti, consciente de tu Ser Interno, con actitud amorosa, que es la que corresponde a tu nueva condición dividinal.
         Tomate tu tiempo y cuando este completo tu trabajo, vuelve a conectarte con tu tiempo y espacio en este dimensión y reconéctate con tu condición física.
         Abre tus ojos, el ejercicio ha terminado.   

La Madre Divina entre nosotros SAI AMMA BHAGAVAN
El Maestro GRAN LAMA DE ALTAI te acompañe
Sum Tain




Dr. José Luis González Ladera
ayo.yariel


lunes, 10 de noviembre de 2014

El Renacimiento, meditación.

EL RENACIMIENTO         
        Meditante, cierra tus ojos, relaja tu cuerpo y aquieta tu mente, toma una respiración lenta y profunda y exhala de tu cuerpo toda carga de inquietud, ansiedad e intranquilidad y prepárate para el ejercicio  de meditación. Toma una segunda respiración, centra tu atención en tu cuerpo, permite que se relaje y a su vez aquieta tu mente, concentra tu atención en tú respiración, recorre mentalmente cada parte de tu cuerpo y relaja aquella zona donde todavía sostienes tensión, toma una tercera respiración, lenta y profunda y termina de alcanzar ese estado de quietud y paz interior, tu mente serena y tu cuerpo totalmente relajado.
         Meditante observa dentro de ti una luz, luz que brilla y resplandece en tu interior, es una luz que ilumina todo tu cuerpo, cada rincón, cada espacio de tu organismo se encuentra iluminado por tu luz interior. Esta luz representa tu Esencia, misma que da vida y consciencia a tu cuerpo físico; es la luz que te acompaña desde que naciste y representa la divinidad en ti; sin la energía  de Dios, tú en tu cuerpo no existiría, está es el halito de Dios que te da la vida y la existencia en este plano terrenal, todas las criaturas de la naturaleza, es esta luz, lo que le da la vida y esencia de Ser.
         Meditante reconoce en está luz a tú Esencia de Ser; identifícate con ella y con el solo hecho de observarla le das más intensidad a su brillo; lleva esta luz a cada célula de tu cuerpo, a cada órgano, a cada glándula, a cada hueso y musculo de tu organismo. Llénate de la luz que da la capacidad de existir, de ser y estar, meditante date cuenta que en tu naturaleza más íntima eres luz, las palabras que Dios dijo, "polvo eres y en polvo te convertirás", se refieren solo a tu manifestación material representada por tu cuerpo, que la naturaleza recicla para seguir dando vida, pero al reconocerte que en esencia eres luz, tu presencia siempre ha sido y eternamente estará en los diferentes planos de existencia que se expresan en el universo.
        Meditante observa sobre ti la proyección de un imagen, es el perfil de una ser antropomorfo, de proporciones perfecta que delimita con finura todo tu cuerpo, es de tono rosa, con una imperceptible vibración  que va impregnado de afuera hacia adentro todas tus estructuras corpóreas, con una frecuencia que te baña de serenidad, quietud y una agradable sensación renacimiento.
El renacimiento significa dar paso a tu esencia divina, como tu nueva personalidad, conducta y forma de ser, que me permite ser desde la coherencia de lo que siento, pienso, digo y hago, un individuo que lleva luz a donde hay oscuridad, que lleva tolerancia donde reina la intolerancia, que lleva paz donde hay zozobra. Un Ser que desde la quietud, actúa llevando renacimiento a todos los seres que como él deben renacer en un nuevo mundo, que sea reflejo de su armonía y paz interior.
         Tomate tu tiempo y cuando este completo tu trabajo, vuelve a conectarte con tu tiempo y espacio en esta dimensión y reconéctate con tu condición física y abre tu ojos, el ejercicio ha terminado.   





Dr. José Luis González Ladera

ayo.yariel

sábado, 1 de noviembre de 2014

La Quietud del Buda, meditación.

La Quietud del Buda

         Meditante, cierra tus ojos, relaja tu cuerpo y aquieta tu mente, toma una respiración lenta y profunda y exhala de tu cuerpo toda carga de inquietud, ansiedad e intranquilidad y prepárate para el ejercicio  de meditación. Toma una segunda respiración, centra tu atención en tu cuerpo, permite que se relaje y a su vez aquieta tu mente, concentra tu atención en tú respiración, recorre mentalmente cada parte de tu cuerpo y relaja aquella zona donde todavía sostienes tensión, toma una tercera respiración, lenta y profunda y termina de alcanzar ese estado de quietud y paz interior, tu mente serena y tu cuerpo totalmente relajado.
         Meditante observa dentro de ti una luz, luz que brilla y resplandece en tu interior, es una luz que ilumina todo tu cuerpo, cada rincón, cada espacio de tu organismo se encuentra iluminado por tu luz interior. Esta luz representa tu Esencia, misma que da vida y consciencia a tu cuerpo físico; es la luz que te acompaña desde que naciste y representa la divinidad en ti; sin la energía  de Dios, tú en tu cuerpo no existiría, está es el halito de Dios que te da la vida y la existencia en este plano terrenal, todas las criaturas de la naturaleza, es esta luz, lo que le da la vida y esencia de Ser.
         Meditante reconoce en está luz a tú Esencia de Ser; identifícate con ella y con el solo hecho de observarla le das más intensidad a su brillo; lleva esta luz a cada célula de tu cuerpo, a cada órgano, a cada glándula, a cada hueso y musculo de tu organismo. Llénate de la luz que da la capacidad de existir, de ser y estar, meditante date cuenta que en tu naturaleza más íntima eres luz. Tu presencia siempre ha sido y eternamente estará en los diferentes planos de existencia que se expresan en el universo.
         Meditante observa frente a ti la imagen de Buda, quien medita profundamente, su rostro refleja una profunda quietud, y su cuerpo emana una energía divinal que impregna todo su entorno.
Todo en él es quietud y a su alrededor todo es armonía, centra tu atención en él, déjate impregnar por su velo de quietud, y comenzaras poco a poco a diluir tu identidad personal, cuando llegues a alcanzar la transparencia corpórea comenzaras a ver consciencia y no tu consciencia; comienzas a percibir vida y no tu vida; comienzas a percibir el “Ser-Uno” y no tu ser; cuando todo esto acontece las dudas se van desvaneciendo. Empiezas a percibir que el “Ser-Uno” en su esencia es quietud, transparencia, paz y simplicidad.
Te das cuenta que tu realidad en esencia es quietud, misma que debes llevar al movimiento, movimiento que te da vida en este espacio dimensional, movimiento que te permite tomar consciencia y movimiento con el que creas tu realidad.
Meditante, todos somos seres maravillosos y divinos y nuestra esencia es la quietud, y estamos aquí para desplegar movimiento, para que esta realidad co-creada se llene del movimiento que genera la quietud.
Y desde la quietud responderemos a lo que acontezca en nuestro entorno en consonancia con lo que somos. Seres divinales.
Somos millones de seres humanos, los que hemos decidido una realidad que exprese un nuevo mundo, un mundo de paz, prosperidad y armonía en la sociedad, porque es lo que sintoniza con nuestro estado consciencial.
         Tomate tu tiempo y cuando este completo tu trabajo, vuelve a conectarte con tu tiempo y espacio en esta dimensión y reconéctate con tu condición física y abre tu ojos, el ejercicio ha terminado.   

Sun Tain
El Gran Lama de Altai entre Nosotros





Dr. José Luis González Ladera
ayo.yariel


martes, 17 de junio de 2014

Consicencia crística, 3ra parte

APUNTES DEL LIBRO"SEGUNDA VENIDA DE CRISTO" POR PARAMAHANSA YOGANANDA

CONSCIENCIA CRÍSTICA, 3ra parte

« y la condenación consiste en que la luz vino al mundo, pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas * . Pues todo el que obra el mal, odia la luz y no se acerca a ella, para que nadie censure sus obras. Pero el que obra la verdad se acerca a la luz, para que quede de manifiesto que actúa como Dios quiere» (Juan 3:19-21).

De la omnipresente luz de Dios, imbuida de la Inteligencia Crística universal, emanan silenciosamente la sabiduría y el amor divinos para conducir a todos los seres de regreso a la Conciencia Infinita.

El alma, al ser una proyección del Ser, es una luz que está siempre presente en el hombre para guía de a través del entendimiento y de la voz intuitiva de la conciencia.

Sin embargo, muy a menudo el ser humano trata erróneamente de justificar los hábitos y caprichos enraizados en sus deseos y hace caso omiso de dicha guía; tentado por el "Satanás de la ilusión cósmica", elige acciones que extinguen la luz de la guía interior del discernimiento.
 
            El origen del pecado y del consiguiente sufrimiento físico, mental y espiritual reside, por lo tanto, en el hecho de que la inteligencia y el discernimiento divinos que posee el alma se reprimen debido al mal uso que hace el hombre del libre albedrío otorgado por Dios.

            Aun cuando la gente que carece de entendimiento atribuye a Dios sus propias tendencias vengativas, la «condenación» acerca de la cual hablaba Jesús, no constituye un castigo impuesto por un Creador tiránico, sino que se trata de los resultados que el hombre atrae sobre sí mismo por sus propias acciones, de acuerdo con la ley de causa y efecto (karma) y la ley del hábito.

            Sucumbiendo a los deseos que mantienen su conciencia absorta y recluida en el mundo material -las «tinieblas o porción densa de la creación cósmica donde la luminosa Presencia Divina se halla intensamente velada por las sombras de la ilusión de maya, los individuos ignorantes, identificadas en su condición humana con el ego mortal, se abandonan de manera reiterada a sus modos equivocados de vivir, los cuales quedan entonces grabados con fuerza en su cerebro como malos hábitos de comportamiento mortal.

            Cuando Jesús señaló que los hombres aman las tinieblas más que la luz, se refería al hecho de que los hábitos materialistas alejan de Dios a millones de personas, toman, en cambio, el camino más fácil, que consiste en deslizarse cuesta abajo por la colina de los malos hábitos, acostumbrándose así a las tinieblas de la conciencia mundana.

            Dado que rehúsan escuchar la voz de la Conciencia Crística que les susurra desde el interior de su propia conciencia, se privan de la experiencia del gozo, infinitamente más tentadora, de la cual podrían disfrutar a través de los buenos hábitos que la guiadora luz de la sabiduría, presente en sus almas, les impulsa a crear.  
           
            Las tentaciones materiales prometen felicidad como resultado de la satisfacción de los deseos; alentados por la perspectiva de obtener aunque sólo sea una mínima satisfacción temporal, quienes forman hábitos erróneos y no han estado expuestos al gozo superior de los buenos hábitos prefieren soportar las consecuencias de la satisfacción de los deseos perjudiciales, antes que realizar el menor esfuerzo por reformarse.
           
            Al final, terminan adaptándose de tal modo a la costumbre de ceder automáticamente a la incitación de los malos hábitos, a pesar de las inevitables repercusiones que esta actitud les acarrea, que rechazan categóricamente la idea de abandonar un placer tan traicionero.

            Las tentaciones materiales prometen felicidad como resultado de la satisfacción de los deseos; alentados por la perspectiva de obtener aunque sólo sea una mínima satisfacción temporal, quienes forman hábitos erróneos y no han estado expuestos al gozo superior de los buenos hábitos prefieren soportar las consecuencias de la satisfacción de los deseos perjudiciales, antes que realizar el menor esfuerzo por reformarse.
           
            Al final, terminan adaptándose de tal modo a la costumbre de ceder automáticamente a la incitación de los malos hábitos, a pesar de las inevitables repercusiones que esta actitud les acarrea, que rechazan categóricamente la idea de abandonar un placer tan traicionero.

            Las inquietas personas mundanas, habituadas a la actividad continua, se sienten agobiadas cuando piensan en practicar deliberadamente la quietud de la meditación. Hacen caso omiso del solaz que la comunión con Dios ofrece al alma, pues están convencidas de que sentirán mayor bienestar dando satisfacción a las tendencias que constituyen su segunda naturaleza; la preocupación, el nerviosismo, la charla ociosa y los deseos materiales, por destructivas que éstas sean, en lugar de esforzarse por experimentar el gozo del contacto divino, con el que aún no se hallan familiarizadas.

            El único modo en que les sería posible vencer el perverso hábito del apego mundano consistiría en desarrollar un apego aún mayor por la paz y la bienaventuranza divinas que se obtienen como resultado de alimentar el buen hábito opuesto de la meditación diaria.
           
            De allí el énfasis de Jesús en señalar que con la luz del despertar del alma es posible desvanecer de la conciencia humana la tendencia mortal a preferir las engañosas tinieblas de la materialidad. Ejercitando una y otra vez la fuerza de voluntad para meditar de forma profunda y regular, se puede obtener el contacto con la supremamente satisfactoria Bienaventuranza de Dios y traer de nuevo a la conciencia ese gozo en todo momento y lugar.

            Al comparar a los hombres de las tinieblas con los hombres de la luz, “Jesús” cita el error pensamiento universal que cometen los esclavos de los hábitos: evitar todos los pensamientos relativos a la mayor plenitud de la mente y del cuerpo que les aguarda como resultado de la práctica de los buenos hábitos, porque temen que, al abandonar los imaginados placeres relacionados con el cuerpo, sufrirán la angustia de la privación.
             
            Al igual que la lechuza, que ama las horas nocturnas y se oculta durante el día, del mismo modo, las personas gobernadas por hábitos oscuros rehúyen la luz del mejoramiento personal.

            Siempre que una persona se halle envenenada con actitudes y pensamientos negativos, su oscura mentalidad profesará odio hacia la luz de la verdad. Sin embargo, el aspecto positivo de los malos hábitos es que muy pocas veces cumplen sus promesas. Con el tiempo, queda al descubierto que no es otra cosa que unos mentirosos empedernidos.
             
            Por ese motivo, las almas no pueden permanecer engañadas ni esclavizadas eternamente.

            Aun cuando quienes tienen malos hábitos retroceden al principio ante la idea de vivir mejor, una vez que se han saciado de su mal comportamiento, después de haber sufrido las consecuencias por tiempo suficiente, se vuelven en busca de consuelo hacia la luz de la sabiduría divina, a pesar de que todavía persistan algunos malos hábitos arraigados que deban erradicarse.
           
            Si continuamente practican formas de vivir que se encuentren en armonía con “la Verdad, en esa luz” llegarán a experimentar la paz interior y el gozo, que son el resultado del autocontrol y de los buenos hábitos.

«Pero el que obra la verdad se acerca a la luz, para que quede de manifiesto que actúa como Dios quiere».

            El término «verdad» es un concepto muy escurridizo; Jesús mismo rehusó definido cuando fue interrogado por Pilatos". No siempre es posible aplicar criterios absolutos en nuestro mundo relativo.
           
            Para adherirse a la verdad en la vida cotidiana, el hombre debe guiarse por la sabiduría intuitiva; sólo ella dilucida infaliblemente lo que es correcto y virtuoso en cada circunstancia. La voz de la conciencia es la voz de Dios.
           
            Todos poseen dicha voz, pero no todos la escuchan.

Quienes han entrenado su sensibilidad pueden detectar lo que es incorrecto porque genera dentro de ellos una perturbadora desazón. Y reconocen la virtud por la vibración de armonía que se crea en su interior. La luz de Dios se encuentra allí en todo momento y los guía mediante el discernimiento y el sentimiento de paz.
           
            Si uno no permite que la emoción perturbe el sentimiento, o que la racionalización de un mal comportamiento afecte al discernimiento, recibirá la ayuda de esa voz interior.

            Seguir la luz de la guiadora sabiduría interior constituye el camino hacia la verdadera felicidad, el modo de pertenecer a Dios por siempre, la manera de desligarse de la influencia coercitiva de los malos hábitos que usurpan el poder de decisión del ser humano. Muchas personas dominadas por los malos hábitos se convierten en «antigüedades psicológicas» -jamás cambian, año tras año cometen los mismos errores y sus manías empeoran.

            Sin embargo, el buscador espiritual, que procura cada día modificar aquellas características de su naturaleza que no le resultan beneficiosas, trasciende poco a poco su viejo comportamiento materialista anclado en los hábitos. Sus acciones y su vida misma se crean nuevamente, «como Dios quiere»: en verdad, nace de nuevo.

            Al adherirse al buen hábito de practicar a diario la meditación científica, contempla la luz de la sabiduría de su consciencia crística, la divina energía del Ser, que hace desaparecer con efectividad los surcos eléctricos del cerebro formados por los malos hábitos de pensamiento y acción y se bautiza en esa luz.


            Se abre así el ojo espiritual de su percepción intuitiva, la cual confiere no sólo una guía certera en el sendero de la vida, sino también la visión del reino celestial de Dios y la entrada a dicho reino y, finalmente, la unidad con la divina conciencia omnipresente. 

viernes, 30 de mayo de 2014

Tiempo de Despertar, meditación

Tiempo de despertar, meditación, por el "Gran Lama de Altai"
Escucha meditante, el canto celestial, el coro de ángeles, que entonan melodías, que anuncian, un  nuevo día, el amanecer de una nueva era, participan el despertar del sueño milenario de las consciencias dormidas.
Escucha el canto, el indica el nuevo tiempo, tiempo de renacer, tiempo de vivir, tiempo de abandonar la oscuridad, tiempo de entrar en la luz.
Ya es el tiempo, el canto así lo indica, el coro de ángeles glorifican al señor, dando gracias de entrar en la nueva era, en la edad de oro del nuevo mundo, el mundo que renace de sus cenizas, en incólume, para dar cavidad, a la nueva generación, a los que han despertado del sueño de la inconsciencia, e inician a estar consciente de ser, hijos de Dios,  hijos de la luz, engendrado en el amor divino, del padre y madre cósmica, consecuencia del amor de Dios, es la creatura que hoy despierta en cada uno de los que medita, en cada uno de los que esperan ver su cuerpo transparente, despojándose de todo, el ego cae, como una túnica raída, y deja al meditante libre, en su cuerpo de luz, transparente, en ascenso a estratos superiores de consciencia, eleva tu cuerpo transparente y tu consciencia se abre, al conocimiento ascentral de lo que es y seguirá siendo eterno, incólume, invariable, en el cosmos entero, es decir de los que es la verdad, en planos y dimensiones, alejada de la mentira que es le oscuridad, e aquí que el que vive, en la verdad, está en la luz, el que elije permanecer, en la mentira de lo temporal, vive en tiniebla, en angustia y dolor, en desesperación e incertidumbre, el que sale, libre del ego, en transparencia, hacia la luz, no tema, no duda, es uno con el padre, es feliz, pues estás en luz, en el saber,  en el amar y ser amado por el padre, por la madre del cosmos, que te protege como su hijo unigénito, y te llena de amor de maternal, está en salud, pues  el cuerpo transparente es perfecto, nada le molesta , nada te duele, estás inmerso, en la fuerza interior, porque la pasiones y emociones, han quedado allá, impregnando la túnica raída y miserable, que quedo lejos, en la oscuridad, en las tinieblas, en el tiempo del dolor, en el tiempo de la desesperación,  en el tiempo de la muerte y desolación.
Si hijos míos, la muerte de la esperanza, da paso al saber, al saber que hay redención, que hay, un cielo abierto aguardando, a todo aquel, que medita, que se esfuerza en sintonizar su consciencia con la consciencia del hacedor, el padre eterno y la madre cósmica dicen, entrad, por la puerta de la luz, puertas de luz que en el cielo hay miles, elige tu por cual deseas entrar, la puerta de la humildad, está abierta de par en par, la puerta de la armonía, es un gran portal, la puerta del amor, parece no tener fin, da cabida a todo aquel, sin pedir en cambio nada, solo que la vibración, que emane de le esencia de tu corazón sea de amor, de amor a todo lo que es vida, a todo ser humano, sin importar su comportamiento o forma de pensar, a todo el mundo, malos y buenos, depravados e iluminados, aquel que ama, no hace distingo, en su corazón no cabe más que la flama de amor de Krishna, que emana a través de todos y fluye por cada uno de tus poros, no critica jamás, no juzga a cosa alguna, ni decisiones o ni intenciones, simplemente observa y sabe, pues que la verdad está en él, no habla de maldad, ni de crisis, no se angustia, está atento, vibrando en amor, en armonía, en fuerza interior, en consciencia Crística, y la luz del Padre le inunda, y un arco iris, de luz brillante, forma la sangre que corre por sus venas y todo en ti es amor, eres, un ser resplandeciente, en el algoritmo de la magia, en el punto del éxtasis, en donde alfa y omega se convierten en esencia y de esencia divina está impregnado aquel, que en su cuerpo, deja correr por sus venas el arco iris de luz, el torrente de vida, de vida celestial, vida infinita, infinitamente bella, es el espectáculo, de ver a todo aquel que en amor decide entrar, a la luz, por la gran puerta del amor en Cristo, de la luz de Buda, del amor infinito del eterno Krishna....., el padre eterno sonríe, y los ángeles, salen tu encuentro y de todos lo que meditan y desean y deciden dejar la oscuridad, dejar de hablar y de pensar en dolor, incertidumbre, angustia, desesperación o desolación, pues en verdad, el que sabe y ha sentido a Dios en él, no teme jamás, porque nada malo abra de ocurrirle, nada atentara contra aquel que en la luz vibra, como un arcoíris luminoso, haciendo que su cuerpo, sea eterno, así se eleva, y deja las tinieblas, se alejan de la oscuridad, y decide el camino de la luz, de todo aquel que medita está invitado, pues de él es el mundo nuevo, por el a nacido el nuevo mundo, y está, en el tiempo justo, en donde todo lo humano, lo negro, lo doloroso, es transmutable, por el amor de Dios, y así hijos míos, en la media, en las  miles y quizás millones de seres humanos deciden, renacer de las cenizas de un mundo que muere, que desaparece, en la desolación, haréis que aparezca, el mundo de luz, de esperanza, de júbilo y de vida, de abundancia, de salud, de fuerza interior, y de armonía, en todo lo que vive, en todo lo que existe, de vosotros, ya es el tiempo de renacer de las cenizas, en vosotros esta la decisión, dejad, el ego, el cuerpo humano, la personalidad,  demacrada y empobrecida,  salid a la consciencia renovada, dejando, la túnica de harapos y vistiendo desde el interno las luces arcoíris, de la sangre nueva, del hombre nuevo que nace en cada meditante, de la nueva mujer, que toma forma perfecta y preciosa, moldeada en luz de la conciencia de lo eterno, de la sabiduría, y de la justicia; el joven, el niño está en luz, no permitamos que entren en ellos, nubes de dudas de desolación o angustia, están en la luz, protejámoslos, de cualquier, sombra que se acerque, que su mente no se dañe, que su espíritu no tiemble, que la luz no le abandone, seamos fuerte, para que la luz permanezca, mantengamos en trabajo interior, día a día, sembremos semillas de luz, en todo sitio, en todo espacios, vibremos, como entidades, multicolores, haciendo que el arcoíris de luz divina, fluya por venas y arterias, seamos uno, con la nueva, era, de armonía y amor, visualicemos al planeta llenos de luz, y ello hará, que la transformación ocurra, con la semillas de luz, apartemos las zonas de oscuridad y esto hará, que la transformación se dé, sin tanto dolor, sin tanto sufrimiento, mas es necesario, que el trabajo, se potencialice, no a ciento ni a miles, sino a millones de personas, que meditan y desean, que el cambio ocurran, que las puertas dimensionales, sean tantas y tan grandes, que no exista rincón en el planeta, en donde la oscuridad se oculte, vamos al fondo del mar y desde el fondo del mar, sembremos luz, en todo los puntos, y la luz desde el fondo de los mares, ira emergiendo gradualmente, constantemente, incesantemente, vallamos, a las grutas y cavernas, en el fondo de los mares, iluminemolo todo, la luz divina, tiene esa fuerza, en cada semilla tenéis la fuerza del sol, sembrad sin descanso, la luz hará el milagro, la luz rosa en amor, la luz verde es salud, la luz azul es verdad, sembrad, sembrad , semillas, de arcoíris, que habrán de floreced en torrentes de luz, sembrad la tierra, sembrad el aire, sembrad los mares, cubrid el planeta, con millones de millones de semillas de luz, y la oscuridad quedara, desintegrada, inexistente, y con ella el dolor y la desolación, haced esto, a diario, hasta que el cambio se dé ...., Sun Tain.

El Gran Lama de Altái entre vosotros