martes, 12 de julio de 2016

Sexta Morada. Rumbo al encuentro

MORADAS SEXTAS
RUMBO AL ENCUENTRO
1.- Con la ayuda de los Seres hablemos de estas Sextas Moradas. Aquí el Alma impregnada del amor a su Ser, busca más la ocasión de estar en quietud y, según las posibilidades de su estado, evita lo que pueda alterar esta quietud. Quedó tan grabado en su interior el encuentro con el -su Ser-, que todo su deseo es volver a gozarlo.

2.- Ya he dicho, que en un estado de contemplación de consciencia plena, no se ve nada que realmente se pueda "ver", ni siquiera con la imaginación.

3.- El alma está bien determinada a no tomar otro camino. Pero el Ser retarda todavía el encuentro. Quiere que el alma lo desee - aún más y que le cueste algo, éste que es el mayor de todos los bienes. Todo es poco para merecerlo, y sin embargo, de alguna manera se necesita tener una muestra o señal de ese bien -para poder soportar lo mucho que cuesta.

4.- Es tan arduo lo que hay que trabajar para entrar a las Séptimas Moradas, que pienso que si lo comprendiéramos desde antes, seria dificilísimo decidirnos a pasar por ello, por muy grande que fuera el premio. Excepto si ya se ha llegado a la Séptima Morada, allí el alma ya no teme nada, porque la fortaleza le viene de estar siempre unida a su Ser. Quizá no a todas las almas las lleguen a su Ser por este camino, pero dudo mucho de que vivan libres de trabajos de una u otra manera, las almas que en algún momento han gozado verdaderamente de las cosas sobrenaturales.

5.- Será bueno exponer algunos de las circunstancia, para entendimiento de quienes las tengan que vivir, aunque no a todos, lleve su Ser, por el mismo camino. Que sepan que cuando su Ser hace apoyos tan grandes, manda también grandes pruebas, de modo que le parece al inicoado, que todo está como al principio.

6.-Una de las primeras pruebas, son las críticas de aquellos con los que la iniciado trata, y hasta de otros que parecía que nunca la tendrían en cuenta en su vida. Y no es que en tu conducta haya nada de exagerado. En realidad la persona no hace más que cumplir con su deber. Sin embargo, tus antiguos amigos se alejan de ti. Las críticas de ellos, son las que más la hieren. Dirán que anda engañada y engañando a los demás.

7-Me dirán que habrá también quien hable bien. Los que lo hacen son poquísimos en comparación con los que critican y murmuran.

8-Por otro lado, las halagos, apenan más a la persona que las criticas, sobre todo al principio, porque sabe que no tiene motivo para pensar bien de sí misma y conoce su pobreza y miseria que vivió en su condición humana. Más tarde, esta pena ya no será tan grave, por las siguientes razones:

                               9.-En primer lugar, entiende, por experiencia, que con la misma facilidad se habla bien que mal             de una persona.      
                               -En segundo lugar, sabedora de que sus riquezas los debe al Ser, se olvida de sí misma y se pone a          honrarlo a Él.    
                               10.-En tercer lugar, piensa que si alguien pudo beneficiarse con lo que vio en ella, eso fue por el          permiso de su Ser.        
                               -Una cuarta razón es que, como no busca más que la perfección en su Ser, no teme que las     alabanzas la dañen. Tampoco le importa que algo la desprestigie, si con eso se exalta a su Ser.

11.- Razones como éstas - ayudan a disminuir la pena que causan los halagos. Las críticas llegan después y le parecerán una música suave en la que se recrea.

12.- En efecto, como sabe lo que gana por ese camino, ni siquiera piensa que quienes la persiguen ofenden a la divinidad, sino que empieza a tenerles un amor muy especial y tierno, porque le dan mayor ocasión de merecer. Más que los que hablan bien de ella.

13- El Ser puede permitir también enfermedades o sufrimiento muy graves. Con penas muy grande o con dolores corporales tan intensos y agudos que parecen ser los peores que pueden soportarse en esta vida. Afectan en lo interior y en lo exterior, de tal manera que el alma no sabe qué hacer. Preferiría cualquier martirio a estos dolores. Pero como la divinidad no da más de lo que podemos tolerar, nunca duran mucho tiempo, y además la divinidad nos da la paciencia para sobrellevarlos.

14-Este tormento es de los más graves; porque, aunque las gracias de Ser vienen acompañadas de seguridad, el recuerdo de la propia indignidad y de los errores pasados es tan vivo, que el temor de estar engañándose no es fácil de rechazar, tanto más, que estas personas no dejan de estar descubriendo en sí mismas nuevas faltas.

15-Por otra parte, después que pasan las pruebas del Ser, vienen períodos de sequedad en los que al alma le parece que nunca se ha acordado de su Ser creador, ni volverá a acordarse jamás. Cuando oye hablar de Él es como si oyera hablar de alguien muy lejano.

16- Peor que todo esto es, el temor de no estar entendiendo bien lo que le sucede. A este respecto, parece que nada puede tranquilizar a este alma que despierta. Su intelecto está tan a oscuras, que no puede ver la verdad. Lo mismo hace los egos, a quien el Ser ha dado licencia para que la ponga a prueba, al grado de persuadirla de que ha sido rechazada por el Ser. Son tan insoportables esas angustias interiores, que lo único con lo que puedo compararlas es con los padecimientos de la soledad.

17-En esta tempestad no hay cosa que la consuele. Los guías espiritual resulta insuficiente, en los libros no entiende lo que lee, porque el entendimiento no es capaz de ello.

18- El único remedio es esperar a que la indulgencia del Ser, con una sola palabra o por cualquier otro medio, disipe en un instante las nubes y deje al alma tan serena y llena de sol como si nunca hubiese pasado por semejante turbación. La persona entiende con toda claridad que fue el Ser quien ganó la peligrosa batalla en la que se encontraba. Así conoce hasta donde llega su condición humana, y que nada podemos sin el Ser.

19-Y no pensemos que, quien tiene mayor libertad o recursos, cuenta con mayores posibilidades de consuelo en esta situación. Como las penas de que hablo vienen de lo alto, de nada sirven aquí las cosas de la tierra. El Ser quiere que reconozcamos su grandeza y nuestra limitaciones, pues esto será muy importante para seguir adelante.

¿Qué puede hacerse estando en este estado? Si trabajas en la transformación es como si no hubiera logros, lo digo en cuanto a consuelo del iniciado, pues en su interior ni admite ni entiende lo que en el desarrolla. Menos aún podrá hacer integración con la divinidad.

20-Estar en compañía de otros, cansa y atormenta; pero hace más daño estar a solas. ¿Podrá al menos la persona hablar de lo que le pasa? Es indecible, porque son angustias del iniciado que no tienen nombre. La mejor manera de sufrir estas pruebas, es ocuparse en obras exteriores de servicio y esperar en la indulgencia del Ser que nunca falta a los que confían en EL.

21-En estas sexta Moradas tendremos ocasión de hablar de otras expiaciones interiores y al mismo tiempo de diferentes formas de trabajos para la integración a la Divinidad. Se pasan aprietos mayores que los ya dichos, pero no merecen el nombre de sufrimientos porque vienen acompañados de gracias muy grandes del Ser. El alma que los experimenta comprende muy bien que son regalos de Ser que ella no merece.

COMO DESPIERTA EL SER AL ALMA.  
22- Podría parecer que todo los trabajos de iniciación han sido inútiles, pero no es así; todos estos trabajos y circunstancia de que hemos hablado antes, no hacen, sino ayudarle a volar más alto.

23-Los medios de que se vale el Ser para manifestarse en el alma son tan sutiles, que ni la misma persona que los experimenta puede entenderlos. Son unos impulsos tan íntimos y delicados que proceden de lo más hondo de la divinidad, y no sabría cómo interpretarlos.

24- Todo aquí es muy distinto de lo que vemos y procuramos en el plano humano y aun de los gustos de que hemos hablado. Muchas veces se experimenta algo que interpretamos como un llamado del Ser. Se siente como una herida que más que lastimarnos nos deleita y de la que uno no quisiera sanar, ni podría hacerlo. El iniciado se queja con palabras de amor, aun exteriores, y no puede hacer otras cosa; comprende que el Ser está presente aunque no se manifieste. Esta desconsuelo es más satisfactoria que el éxtasis placentero de la contemplación en quietud, en el que no hay dolor.


25- Estoy ansiando poder declarar este ejercicio de amor y no sé cómo hacerlo. Podría parecer una contradicción el hecho de que el Ser, el Amado, esté con el alma y al mismo tiempo la llame. Es una llamada tan cierta que el alma no puede dudar, un silbido tan penetrante que no puede dejar de oír. Y parece que ni los sentidos, ni la imaginación, ni
las potencias se atreven a hacer el menor ruido.

26- Es tan maravillosa la obra que en ella se realiza, que el alma está deshaciéndose sin saber qué pedir. Sabe con absoluta seguridad que el Ser está con ella.

27-El iniciado preguntar, que certeza tiene que el Ser esta con él. y Yo respondo "No lo sé". Pero sé que la certidumbre llega cuando apartes la duda de tu intelecto y solo quiera descubrir la realidad con la percepción que la consciencia de Alma despierta ya tiene y es tan grande es el sentimiento de amor que experimenta, que la dicha sustituye a la razón y el sentimiento de amor abraza su corazón.  

28-(en palabras de Santa Teresa). El Ser es como el fuego de un brasero encendido, de pronto salta una centella que da en el alma y le deja sentir ese fuego, aunque no llega a quemarla. Este dolor sabroso (que no es dolor), no permanece de modo continuo en el alma. A veces dura mucho, otras veces pasa de prisa. Pero nunca permanece y por eso no acaba de abrasar por completo al alma. Cuando ya parece que va a inflamarla del todo, se muere la centella que la ha tocado y la deja con el deseo de volver a padecer aquel dolor amoroso que le causa.

29.- El trabajo de contemplación en el que el iniciado vive, no hay peligro de que haya engaño, causado por uno mismo, o por la melancolía, o el antojo de los egos. Queda muy claro que es don de "ser", inmutable. Están todos los sentidos y potencias sin ningún éxtasis, sin estorbar, ni poder acrecentar en nada esta sensación grata.

30.- A mi parecer quien haya recibido de su Ser esta gracia, debe estar muy agradecido y no temer más. Debe esforzarse por servir y mejorar en todo su vida, y así recibirá más y más. Después de recibir esta gracia, todo servicio al Ser, parece poca cosa, para poder corresponderle.

31.- ¿Cómo es que en esto, hay más seguridad que en otras cosas? A mi parecer, las razones son éstas:
               
32,- la primera es que los egos nunca puede procurar una satisfacción tan rica como ésta, que viene con quietud y      gozo del alma. Las palabras de los egos nunca son sabrosas y con paz, sino con inquietud y guerra.

33.- La segunda razón es que esta expiación tan provechosa viene de una región muy distinta de aquellas en las          que los egos ejerce su dominio.


34.- La tercera es que deja grandes provechos en el alma: determinación de padecer por el Ser y deseo de tener                 muchos trabajos, decisión de apartarse de los contentos y distracciones de la condición humana y otras           cosas semejantes.

35- Tampoco hay peligro de que sea una ilusión, porque la imaginación nunca podrá imitar esto aunque quisiera. Es algo tan diferente de todo, que dista mucho de cuanto podemos simular o pensar. Si queda alguna duda es que seguramente no se trata de este don.

36-Tampoco puede ser fruto de la melancolía o de un estado emocional o nervioso, pues estos trabajan en la imaginación y en cambio esto procede de lo interior del alma.

37- Nuestro Ser despierta también al alma por otros caminos, cuando menos se lo espera, aún cuando descuida de toda cosa interior. La exalta y le hace sentir Su presencia. Así aviva en ella un gran deseo de gozar de Él, que la hace buscar agradarlo y honrarlo.

38-En esta última gracia, no hay nada que dé pena. Los deseos de gozar al Ser no son penosos, al menos como suele sentirlos el alma en estas circunstancias. Tampoco tiene aquí por qué temer, por las mismas razones que enumero antes. Sólo procurar aceptar este don del Ser con inmensa gratitud.
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COMO HABLA DIOS AL ALMA.
39.- El Ser tiene otro modo de despertar al alma. Se trata de palabras que dirige de diferentes maneras: unas parecen venir de fuera, otras de lo muy interior del alma, unas están tan materializadas que se oyen con los oídos. Pero muchas veces esto puede ser producto de la imaginación, especialmente en personas melancólicas, nerviosas.

40.- Cuando las palabras son del Ser, donde quiera que se produzcan, interna o externamente, pueden reconocerse por estas señales: la primera y más cierta es: que son palabras eficaces para hacer lo que significan.

Me explico: si uno esté atormentado, en conflicto y devastado, y el Señor le dice: "no tengas pena", en un instante queda tranquilo, sin pena y con gran luz. Todos los sabios del mundo no podrán nunca producir un efecto como ése.

41.- O bien, si el iniciado esta afligido porque le dicen que está equivocado, y con una sola palabra: "Soy Yo, no tengas miedo", se le quita todo el temor y queda consoladísima: ahí tiene la prueba que estas palabras venían del Ser, por el efecto que le han causado.

42.- La segunda señal es que esas palabras dejan mucha quietud en el iniciado y un recogimiento devoto y pacífico que la dispone a seguir el proceso de transformación.

43.- La tercera es que estas palabras no se borran de la memoria en mucho tiempo y a veces no se olvidan nunca. Cosa que no sucede con las que nos dicen los hombres, por más instruidos que sean; además cuando ellos se refieren a cosas que estén por venir, no las creemos como cuando nos las dice el Ser.

44.-Las palabras del Ser engendran la convicción absoluta de que sucederán, aunque se refieran a cosas que parecen imposibles y a pesar de que por el momento todo acontezca al contrario de lo que ellas dicen.

45.-Puede presentarse alguna duda superficial o pena al ver que los acontecimientos siguen otro rumbo, pero no puede faltar la seguridad de que el Ser tendrá medios que los hombres no entienden, para cumplir lo que ha dicho.

46.-Un engaño que puede intentar hacer el ego, es el de sembrar la duda para debilitar la fe en el Ser, poniendo en tela de juicio la omnipotencia del Ser , que puede hacer lo que nuestro entendimiento no comprende.

47.- A pesar de todo y de otras contrariedades que puedan surgir, al iniciado le queda, sin que sepa por qué, una chispa de seguridad. Aun cuando todos los motivos de esperanza parezcan haberse desvanecido.

48.- Al fin todo sucede como lo había anunciado el Ser, y es gran motivo de contento y alegría para el iniciado, quien querría honrar siempre a su Ser.

50.- Las palabras que no vienen del Ser no tienen estas señales de paz y gusto interior. Hay quien cree oírlas a consecuencia de su propia debilidad o de un sueño. Quien tenga experiencia en las cosas del Ser no podrá ser víctima de esta clase de engaños de la imaginación.

51.- Hay que estar siempre vigilantes, para que los egos no nos engañe. Aun cuando se tengan todas las señales de que, el que habla, ha sido el Ser, si se refiere a asuntos graves que hay que ponerse a trabajar en el asuntos que afectan a terceras personas, no hay que dar un paso sin haber consultado a quien debe darnos luz. Esto ciertamente lo quiere el Ser, y la orden de obedecer a quien está en su lugar, son palabras suyas sin lugar a dudas, y Él mismo le dará la luz para que pueda iluminarnos.

52.- Es muy peligroso guiarse sólo por el juicio personal. Si el Ser se opone a que hagamos lo que le hemos entendido con nuestra intelecto, cesa en ese momento nuestra obligación de conciencia para tener que hacerlo. Hacer lo contrario que sería muy peligroso.

53.- También habla el Ser al Alma, de una manera que me parece muy segura, por medio de una visión intelectual. Se realiza en lo íntimo del alma y parece clarísimo oír las palabras del Ser con los oídos del alma. El modo de verificarse y sus efectos, dejan en ella la certeza absoluta de que el ego no ha podido intervenir, ni es cosa de la imaginación.


54.-Las razones son éstas: La primera es una claridad absoluta. Las palabras de estas visiones intelectuales son tan claras que quien las recibe puede decir si falta una sílaba de lo que escuchó o si el estilo de las frases es diferente. En lo que proviene de la imaginación no hay semejante claridad, es como algo que se soñó.

55.- La segunda razón que prueba que no pudo haber mezcla de imaginación es: el modo repentino como sucede. Muchas veces llegan sin que el iniciado piense en lo que está entendiendo, o mientras la persona está conversando de cosas ordinarias. Con frecuencia lo que describe como una visión y se refiere a cosas que ni siquiera sabía que existieran o debieran existir.

55.- La tercera razón es que la entrega de la que ahora hablamos, es como algo que se oye; en cambio las cosas imaginarias las va creando poco a poco la persona misma según lo que quiere escuchar.

56.- Una cuarta razón es que hay mucha diferencia entre las palabras del Ser y las que no son de Él: con una sola palabra suya, se entiende más, en menos tiempo, que con muchas de las que nosotros componemos.

57.- La quinta razón es que las palabras de Dios, dan a entender mucho más de lo que su sonido contiene. Es cosa muy delicada y motivo para alabar a nuestro Señor.

58.- En estas experiencias, muchas personas se encuentran desorientadas. Les aseguro que aunque el ego pueda decir palabras tan claras que no haya duda de que se oyeron, nunca podrá simular los buenos efectos que dejan las del Ser. Nunca dejará paz y luz en el iniciado, sino inquietud y turbación. Además, nunca podrá hacer mayor daño si hay humildad.

59.- Cuando estos favores y regalos vienen del Ser, hacen al iniciado más humilde y consciente de su condición. Por otra parte, ella se fija menos en su propio provecho o ganancia y emplea más sus energías en querer sólo la honra del Ser. Teme que su voluntad pueda desviarse y se confirma en la idea de que no merecía semejantes don.

60.- Si lo que experimenta en la meditación, le deja estos efectos, confíe en la protección del Ser, que no permitirá que los egos te engañe. Aunque siempre es bueno andar con cuidado.

61.- Quienes van por otros caminos podrán opinar que lo mejor es poner la atención en otra cosa y no hacer caso de las palabras que escuchan, para así no andar en estos peligros.

62.- Yo les aseguro que no pueden dejarse de oír las palabras que proceden del Ser, porque entonces Él mismo detiene los demás pensamientos y obliga a que se le oiga. El iniciado no tiene oídos que taparse y no puede hacer otra cosa que escuchar lo que le dicen.

63.- El Alma comprende muy bien que se trata de su creador, poderoso rey que gobierna en el castillo de cristal y eso le causa devoción y humildad en el trabajo de las siete moradas.

64.- El Alma despierta, tiene la dicha que el Ser le hable, para descubrir para desarrollar en ella la divinidad y con ello desaparezca para siempre la incertidumbre y el miedo que lo acompaño en toda su encarnación humana.


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